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Carlino
El Carlino o Pug es una raza de perro pequeño pero robusto con una
cara comprimida y aplastada.
Tabla de contenidos
1 Apariencia
2 Ruido
3 Comportamiento
4 Salud
5 Historia
5.1 Referencias
6 Miscelánea
6.1 Los carlinos en el arte
7 Enlaces externos
Apariencia
Carlino leonadoLa apariencia del carlino se caracteriza por un
hocico aplastado y arrugado, un cuerpo compacto, y una cola
enroscada. Varían entre cuatro colores diferentes: leonado con
orejas y hocico negros, negro completamente, plateado y
albaricoque. La raza se mantiene generalmente entre unos 30 y 35
cm de altura con un peso ideal que ronda entre los 6.3 y 8.1 kg.
En cualquier caso, los actuales jueces de la AKC consideran los
carlinos ligeramente mayores como de mejor calidad. El leonado es
el color más común de esta raza, el negro es extraño, y que es una
capa casi blanca sin los pelos negros del protector. El plateado
es comúnmente confundido con el tipo "smutty" que no es deseado y
se caracteriza por una cabeza oscura. La mayoría de los carlinos
leonados tienen el hocico o máscara negra.
Ruido Aunque los carlinos no ladran mucho, son bastante ruidosos.
Muchos carlinos emiten ruidos guturales similares a ronquidos, los
cuales aumentan cuando están contentos. Algunos roncan, sobre todo
si tienen sobrepeso.
Comportamiento El carlino es un perro muy sociable, pero bastante
testarudo. La raza tiene incluso asociado un lema: "multum in
parvo" (mucho perro en un pequeño espacio). El carlino es una raza
muy popular entre los animales de compañía, pues es fácil preparar
(sin embargo vierte substancialmente más que otros perros de
tamaño similar). En cualquier caso, a los carlinos les gusta
considerarse los jefes. Consecuentemente los niños pequeños que no
entienden como tratar correctamente a un carlino pueden causarle
un estado de miedo, timidez o actitud defensiva. Los carlinos son
auténticos perros de regazo, ya que no suelen querer otra cosa que
acurrucarse en el regazo de su dueño (y quizás un aperitivo).
Requieren ejercicio regular, y algunos caminan durante una hora o
más. Al ejercitar a un carlino, de todas formas, es importante
asegurarse de que no se sobrecaliente, ya que su pequeña nariz no
les refresca tanto como aquellas de razas con grandes narices.
Generalmente los carlinos son compatibles con los niños y otras
razas animales.
Algunos carlinos, al igual que muchos perros, sufren de ansiedad
de separación; lo que significa que, cuando se quedan solos,
ladran y lloriquean. Es posible entrenarlos para controlar sus
llantos. Los carlinos no tienen una gran capacidad en adquirir
disciplina de competición, aunque, como todas las razas de perros,
son inteligentes y aprenden rápido en un ambiente adecuado. Según
el libro La inteligencia de los perros, tienen solamente una
capacidad justa para aprender nuevas órdenes y para obedecer
órdenes a la primera. Por otra parte, es malo fijarse que hay
mucho debate sobre cómo medir con precisión la inteligencia del
perro.
Salud A consecuencia de su hocico extremadamente corto y la falta
de hueso en la parte frontal, los carlinos tienden a arañarse
fácilmente la córnea, padecer de úlcera de córnea o pincharse la
cuenca de los ojos. Su corta nariz puede también desarrollarles
problemas respiratorios y también son propensos a problemas
cutáneos si no se mantienen limpias las arrugas de la cara.
Además, son propensos a alergias en la piel, y si no se tratan
pueden conducir a infecciones ya que podrían rascarse las zonas
afectadas. La cara aplastada característica de la raza puede
contribuir también a problemas de boca y dientes. Los carlinos
usualmente adoran comer, y por ello son propensos a la obesidad;
pueden alcanzar rápidamente pesos no saludables. Es por ello
importante para los dueños de carlinos de asegurarse que sus
mascotas realizen ejercicios diarios. Debido a su corto hocico,
los carlinos son vunerables a las altas temperaturas. Es
primordial asegurarse que no se recalienten en altas temperaturas,
y así mismo no deberían quedarse aislados en temperaturas muy
frías. También tienen problemas con la natación y podrían ahogarse
si se descuidan en las proximidades de zonas acuáticas.
Los carlinos pueden además sufrir de una forma crónica de
meningoencefalitis granumalutosa (una inflamación del cerebro)
específica de la raza llamada encefalitis del carlino (PDE). La
PDE se estima que la sufren el 1% de los carlinos. No se conoce
alguna cura para la PDE, aunque se cree que es una enfermedad
hereditaria. [1]. La PDE puede ser mortal. Todos los perros mueren
o se les práctica la eutanasia dentro de los meses siguientes a
los primeros signos clínicos. [2]
Al igual que otros perros braquiocéfalos (hocico corto), y rabo
enroscado, son más propensos a ser hemivertebrados [3] o
vertebrados tipo mariposa. Este defecto se presenta de nacimiento
y de carácter genético, aunque la estructura genética parece ser
una interacción compleja (muchos genes envueltos). De hecho la
cola enroscada es actualmente un ejemplo de formación
hemivertebrada. La malformación es aceptada cuando se localiza en
la cola pero puede tener repercusiones irreversibles cuando se
localiza en algún lugar de la columna. Un carlino sano tiene una
esperanza de vida de 10 a 13 años, aunque algunos muy cuidados han
alcanzado hasta los 18.
Historia El carlino nació en el lejano oriente, en China, y data
alrededor del 700 a.C., y hay algunas discrepancias acerca de la
raza de la cual proviene. Fue adiestrado como perro de compañía,
más que perro guardián. Los carlinos fueron acojidos por la
realeza y fueron mimados y consentidos, y la expectación de ese
trato es una característica que parece mantenerse con esta raza en
nuestros días. A veces, como motivo de gran estima, los carlinos
se regalaban a miembros de la corte.
Cuando los holandeses comenzaron a comerciar con China, los
marineros entraron por contrabando algunos carlinos a Europa,
donde los pequeños y naturales acompañantes se hicieron muy
populares. Como en China, pronto se asociaron a la nobleza.
De acuerdo con la leyenda, durante una campaña contra los
españoles por El príncipe de Orange William el silencioso, su
carlino, Pompey, frustró un intento de asesinato. Una noche en
Hermigny, mientras el príncipe dormía, unos asesinos se acercaron
sigilosamente a su tienda de campaña. Pompey, al escucharlos,
comenzó a ladrar y a arañar a su dueño para alertarlo, y
finalmente saltó a la cara del príncipe para avisarlo del peligro
inminente. |