Un perro bien cuidado
Para que sea feliz y tenga buena
salud, no basta con quererlo mucho . . . Es preciso aplicar una
serie de normas de higiene, de
alimentación y ciertas medidas de educación que aquí
enumeramos.
1)
Muchos cachorros sufren de las ya conocidas
enfermedades: moquillo,
hepatitis canina y parvovirus.
Enfermedades
contagiosas que afectan a sistemas y
aparatos fundamentales para la vida. Lo que se debe hacer para
que los animalitos no contraigan estas
enfermedades es un plan de vacunación a partir de los cuarenta
y cinco días y no a partir de los tres meses como es creencia
popular.
2)
Los cachorros, de cualquier especie, necesitan una
alimentación sana, abundante y nutritiva. Debe estar
relacionada según su raza, su talla y peso. Comerá por lo menos
tres veces diarias y cuando sea adulto una o dos veces.
3)
Los perros no beben mucho en cada ocasión, por eso tienen sed con
frecuencia. Habrá que tener a su disposición un recipiente con
agua fresca.
4)
Hay que brindarle la posibilidad de salir de casa para que juegue
y olfatee, como es su
gusto. El paseo diario hay que aprovecharlo para su
adiestramiento, para que haga ejercicios pero no forzarlo
demasiado porque un exceso de carreras con el tiempo puede tener
problemas
articulares. También es recomendable que el perro nunca ande
suelto en la calle aunque sea por un ratito por varias razones: lo
puede pisar un auto, robarlo, intoxicarse, rompe bolsas de basura,
hace pozos en el jardín del vecino, se junta con otros perros
vagabundos que le pueden transmitir
parásitos y
enfermedades, etc. Por eso es recomendable sacarlo a pasear
siempre con correa y collar y nos evitaremos los problemas
mencionados anteriormente.
5)
El aseo es fundamental, la frecuencia de baño debe ser cada 15
días o un mes, antes de los tres meses se puede bañar pero hay que
tomar precauciones, bañarlo, secarlo y dejarlo adentro como mínimo
12 horas para que se seque en forma adecuada. Hay que utilizar
shampúes para perros o un shampoo neutro de humanos, también se
puede lavar con jabón blanco en pan o de glicerina.
Pero lo importante es cepillarlo
con frecuencia, pues esto evita la acumulación de residuos
epidérmicos y de suciedades, además hay una mejor oxigenación de
la piel evitando
enfermedades de la misma.
6)
Nunca hay que olvidar que un perro prefiere, antes que la comida y
bebida, las caricias de su amo. Si éste quiere educarlo bien,
demostrará un
afecto enorme cuando es cachorro; es esencial para la
educación que habrá que seguir, pero hay que mantenerse firme
cuando se le da una orden. Resumiendo: para la educación de su
perro hay que tener en cuenta lo siguiente: dulzura, paciencia,
insistencia, continuidad en las ideas, autoridad, competencia y .
. . . tiempo.
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